El Colegio de Veterinarios de Asturias advierte de la responsabilidad de los consumidores para garantizar su seguridad alimentaria

El Colegio de Veterinarios de Asturias agrupa a los profesionales dedicados al control de la seguridad y calidad de los alimentos en el Principado. Su trabajo y sus recomendaciones cobran especial relevancia en los meses de verano, pues las altas temperaturas pueden alterar algunas de las propiedades de los alimentos y favorecer el desarrollo de distintos microorganismos.

Gracias a los controles periódicos y regulares del equipo de veterinarios de la Agencia de Sanidad Ambiental y Consumo para verificar el cumplimiento de la legislación alimentaria, y al trabajo que realizan los veterinarios del sector privado como asesores de las empresas de alimentación, los brotes que se producen en establecimientos públicos como restaurantes o bares se han reducido a casos puntuales.

Así las cosas, es en el hogar donde debemos reforzar los cuidados, pues de nada sirve que los productores y vendedores hayan seguido con minuciosidad las normas de seguridad alimentaria que están obligados a cumplir si nosotros, como consumidores, no continuamos con el control. En el momento que comenzamos a hacer la compra, pasamos a ser manipuladores dentro de la cadena alimentaria y, por tanto, responsables de su seguridad.

Conscientes del riesgo que supone un mal manejo de los alimentos, el Colegio de Veterinarios aconseja seguir algunas recomendaciones durante la compra, el transporte, la preparación y conservación de los productos que vamos a consumir, especialmente en esta época del año.

Compras pequeñas, frecuentes y ordenadas

Según las recomendaciones del Colegio de Veterinarios de Asturias, en verano es mejor comprar poco y más a menudo. La mejor forma de combatir la degeneración de un alimento es preservando la cadena de frío, por lo tanto y una vez en el establecimiento, debemos elegir primero los alimentos que no necesitan frío, seguidos de los alimentos refrigerados y en último lugar los congelados. Si la compra no se hace en un solo establecimiento, debemos planificar la ruta a seguir de manera que los alimentos que necesiten temperatura de refrigeración o congelación sean los últimos.

Cuando vayamos a colocar los alimentos en el carrito de la compra, al igual que al guardarlos en bolsas, deberemos tener presente que los alimentos se deben mantener lejos de los productos tóxicos (productos de limpieza, insecticidas, etc) y que la carne y el pescado no deben colocarse encima de otros alimentos, por el riesgo de que pierdan jugos y estos vayan a la superficie de otros alimentos. Los productos fríos se colocarán juntos, ya en el carrito, para que en la espera en caja, la temperatura se mantenga lo más fría posible.

A la hora de comprar alimentos hay que hacerlo en lugares autorizados y comprobar que estén en buenas condiciones. Es importante respetar las fechas de caducidad y las normas de conservación y de preparación de los productos.

Es aconsejable llevar bolsas isotérmicas para poner los alimentos congelados y los refrigerados y así asegurar que no se producen fluctuaciones de temperatura extremas que pongan en riesgo el producto.

De igual modo, es aconsejable llevar la compra desde la tienda a casa en el menor tiempo posible. Mantener los alimentos refrigerados o congelados a temperatura ambiente durante mucho tiempo es someterlos a factores de riesgo innecesario.

Lo que entra primero, sale primero

Una vez en casa, aunque parezca un gesto insignificante, lavarse las manos es importante, y no solo en verano, ya que con ellas tocamos todo tipo de superficies siendo el principal foco de transmisión de virus y enfermedades. Por ello, es preciso extremar la higiene al manipular los alimentos y lavarse las manos de forma frecuente para evitar intoxicaciones alimentarias. Así como mantener un adecuado grado de limpieza en tablas de corte, utensilios y superficies, sobre todo, limpiarlos y desinfectarlos después de manipular productos crudos y antes de preparar alimentos ya cocinados.

La colocación de alimentos es importante. No solo por la relevancia de guardar primero los alimentos congelados y los refrigerados. Los que no necesitan frío y, por tanto, van a la despensa, pueden esperar.

Además, es crucial respetar una regla básica: “lo que entra primero, sale primero”, es decir, los alimentos que acabamos de comprar los pondremos detrás de los que ya tenemos, para así consumir antes los que hace más tiempo que esperan en la despensa o en la nevera

Dentro del frigorífico, carnes, pescados y platos preparados irán a la zona más fría, y verduras y frutas a la más templada. Es aconsejable conservar los alimentos crudos en las bandejas inferiores de la nevera y los cocinados en las superiores, ambos en recipientes; de esta forma y en caso de goteo, los primeros no podrán perjudicar a los segundos.

En la despensa, los alimentos deben almacenarse en recipientes que cierren bien, las latas deben están en buen estado y deberemos mantener la despensa limpia para evitar que aparezcan insectos. Las bolsas reutilizables también debemos recogerlas limpias y secas.

Cuidado con las recetas de alimentos crudos

Finalmente, tal como recuerdan los veterinarios asturianos, los alimentos pueden estar contaminados por microorganismos. Si los alimentos se cocinan bien, estos microorganismos son destruidos por el calor. La temperatura a la que debe someterse el alimento debe ser suficiente para que alcance un mínimo de 70° C en el centro del producto.

Especialmente en verano se recomienda cocinar muy bien los alimentos y no dejarlos crudos, evitando, por ejemplo, las carnes rojas que sangren o tortillas jugosas en las que abunde el huevo crudo.

Por otro lado, los alimentos cocinados no deberían conservarse nunca a temperatura ambiente, siempre en la nevera, y tan solo se deben recalentar una vez, siendo preferible desecharlos si no se consumen.

A la hora de descongelar los alimentos, nunca se debe realizar a temperatura ambiente dejando los alimentos sobre la superficie de la cocina o en el fregadero, puesto que así se favorece el desarrollo rápido de las bacterias. Para descongelar los alimentos se recomienda siempre realizarlo en el frigorífico durante 24h o en el microondas utilizando la opción “defrost” o “descongelar”. Una vez descongelados, deben cocinarse rápidamente y no se deben volver a congelar a no ser que sufra un cocinado adecuado antes de volver a congelarlo.

Después de cocinar, es bueno refrigerar la comida lo antes posible evitando mantener dichos alimentos a temperaturas que favorezcan el desarrollo de microorganismos. Si vamos a tardar en consumirlos, es mejor congelarlos antes de tenerlos durante días olvidados por la nevera.

Todas estas medidas inciden no solo en la mejor conservación, contribuyendo a garantizar la seguridad alimentaria, sino que contribuyen a minimizar el desperdicio alimentario. No hay que olvidar que España es el 7º país de la Unión Europea que más alimentos desperdicia, con 25 millones de kilos de alimentos que acaban en la basura de los hogares, según datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.