El Colegio de Veterinarios reclama la obligatoriedad de la vacuna de la rabia para todos los perros, gatos y hurones

El pasado lunes, 28 de septiembre, se celebró el Día Mundial Contra la Rabia, promovido por la Organización Mundial de la Salud y respaldado por distintos organismos internacionales. Con motivo de dicha efeméride, el Colegio Oficial de Veterinarios de Asturias insiste en la importancia de recuperar la obligatoriedad de la vacuna para todos los perros, gatos y hurones del Principado. Desde el año 2002, la profilaxis para la rabia dejó de ser obligatoria en nuestra región, manteniendo solo el deber de vacunar a aquellos perros de razas potencialmente peligrosas (PPP). Así, Asturias es una de las cuatro comunidades autónomas de España en las que la vacuna contra la rabia no es obligatoria.

El presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Asturias, Armando Solís, es claro: “hoy en día, resulta imprescindible la vacunación anual frente a la rabia para todos los perros, gatos y hurones, así como la revacunación a los 30 días de la primovacunación, para conseguir los anticuerpos neutralizantes eficaces frente a la potencial infección y los títulos de anticuerpos neutralizantes suficientes”. “Si bien es cierto que nuestro país es territorio libre de rabia, no podemos olvidar que existen condicionantes que han de ser tenidos en cuenta”, añade. En este sentido, es necesario recordar que cada vez son más habituales los viajes acompañados por mascotas a países donde la rabia representa un importante problema de salud pública. “Desde el año 2004 se han confirmado varios casos de rabia en perros procedentes de Marruecos que han desarrollado la enfermedad a llegar a Francia, después de pasar por nuestro país”, explica Solís.

Además, el presidente del Colegio Oficial de Veterinarios del Principado pone el foco en dos actividades más que pueden suponer un riego: La primera, el movimiento de animales infectados desde territorios endémicos en el norte de África, que aumenta con la existencia de un intenso tráfico marítimo entre estos territorios y España. “En Marruecos, un país que solo se encuentra a 14 kilómetros de nuestras costas, la rabia es endémica y el tránsito de personas, vehículos, animales etcétera, a través del estrecho es amplio. Además, en los puertos del norte de África habitualmente recalan nuestros barcos, muchos de ellos con perros a bordo”. En segundo lugar, Solís explica que España es uno de los destinos frecuentes de las importaciones de cachorros (muchos de ellos de forma clandestina) de países del este de Europa, territorios donde la rabia es endémica.

Por todo ello, Armando Solís insiste en que “se debe mantener la alerta sanitaria con programas de control en los animales domésticos mediante la identificación y la vacunación periódica, exigiendo a los animales procedentes de países endémicos las máximas garantías sanitarias”. En España no es obligatoria en Galicia, Asturias, País Vasco y Cataluña. En Asturias, explica, se da un caso paradójico, ya que la ley solo obliga a vacunar anualmente a los perros de razas potencialmente peligrosas, como si el virus de la rabia supiese distinguir entre las distintas razas de perros a los que tiene que atacar”. El presidente del Colegio de Veterinarios explica que “ante esta incomprensible situación es imprescindible la coordinación de todas las comunidades autónomas para aunar criterios en cuanto a las medidas necesarias para la prevención y lucha contra la rabia, o una ley que exija la vacunación antirrábica anual de todos los perros gatos y hurones de nuestro país”.